Era un agradable momento recordarte por las noches, memorias que se van bloqueando.
Éramos sólo tú y yo y ese agradable frío otoñal, siempre la estación que nos acercaba, iba a buscarte, sin dejar de pensarte como mi única salida. Y esta noche hace dos años, tres, cuatro... era la misma.
No querrás buscarme, porque preferimos encontrarnos sin extrañarnos, que el tiempo no exista y que el espacio sea distinto. Lo sé.
Vengo a decirte todo, y ese proyecto que no termino.
Mañana me despertaré con menos ganas de ti, porque recuerdo que tu vida no cambiará sin la mía.
Dejo todo porque alguien tiene que morir.