martes, 21 de agosto de 2012

Crónicas de una ciega: Tacto.

Fue el día en que me pediste ser tu compañera de viaje, lo recuerdo bien.
Estábamos comenzando la universidad, era el viaje de inicio. De todos los inicios.
Te sentaste a mi lado, compartimos nuestras ideas. No había mucho por decir, eran las mismas. Éramos iguales en tantos aspectos. Sin embargo nuestras diferencias era lo importante. Tomaste mi mano, me dejé llevar. Me encanta imaginar el siguiente momento. Me enfoqué en sentir tu mano, todas aquellas líneas que llenan la superficie. Me grabé cada una.

Y de pronto te desconocí.

La mujer que no te ve.


Esta historia comienza en 1990 en un lugar que no se conoce, con al menos 150 habitantes. Como es de suponerse, no hay camino que conecte con este pequeño lugar.

Ahí habitaba una mujer de nombre desconocido, que respondía al alias de "Sophia". Ella salía de su casa, cerraba los ojos y se sentaba en su mecedora. Imaginaba sobre ella agua, bajo sus pies flores de algodón. El olor de ese ecosistema era parecido al sabor de pétalos de rosa y manzanas.

Era muy bello.

sábado, 18 de agosto de 2012

TRES.

Se ha borrado todo de mi memoria. No recuerdo cómo fue. Ahora sólo está lleno de situaciones que creo que pasaron, pero no lo sé.
Tengo recuerdos de un café, un café en el que me encontraba a las 8 de la noche. Es muy confuso, ni siquiera recuerdo qué usaba, ni qué año era. No estoy segura si me pasó a mi o es que esa situación vista la podría haber deseado tanto que la hice mía.

En ese café se reunían muchas personas, a diferentes horas del día, cualquier día. Algunas hablaban, a veces tan fuerte que podía escucharlas, otras suave y ligero. Es extraño que la gente pase y se ignoren todos, sólo viéndose en códigos que no entiendo. Recuerdo que prestaba atención a cada detalle alrededor, y sin embargo no recuerdo mucho.

Estaba observando afuera, tratando de imaginar la ciudad hace algunos siglos: sin puentes, sin autos, sin tanta gente eventual. Es hermoso, así parece.
El río, limpio y claro, siguiendo su curso sin cargar peso de más. Ahora lleva el peso del consumismo de algo llamado "civilización".

Las plantas están cansadas también. Ya han tratado de deshacer los errores humanos. No han conseguido nada. La nostalgia de esas plantas puede tocarte hasta los huesos. Supervivencia es lo que nos rodea ahora, sobrevivir a cualquier costo. Y en esa búsqueda hundirnos más en ese abismo... uno tras otro cayendo.

Crónicas de una ciega: "Pienso, luego existo"

Se levantó en la madrugada con aire de muerte. Colocó su cuerpo frente a frente en un espejo con algo similar a ella. Se miró detenidamente. Notó que se parecían mucho, pero poniendo atención en los detalles eran muy diferentes. Se desconoció, se dio cuenta que vivía en utopias.
Podría morir en ese momento o en el siguiente. Había nacido lista para morir.

Abrió los ojos y no vio nada reflejándose en el espejo. Intentó prendiendo la luz y se acercó al espejo, de nuevo no había nada mas que una cama y una pared. Supo entonces que nadie la pensaba. Volvió a recostarse, pálida y fría.

viernes, 10 de agosto de 2012

Crónicas de una ciega: Carmesí.

(Pensamiento) "Los días lluviosos y con niebla me recuerdan que muero lentamente, el tiempo es lento. Parece que quiere hacerme recordar cada momento e intenta que viva. Me siento antigua... Y sólo espero que roces mi mano fría mientras marcamos nuestras suelas en el camino. 'Si sólo eso pasara podría despertar con esa resaca de placer' me engaño. En este punto nada puedo sentir. Puedo engañar. Puedo repetirme una y otra vez ese sentimiento y convencerme de que existe y forma parte de mi, pero no es real. Mi mente se inquieta..."

sábado, 28 de julio de 2012

Crónicas de una ciega: Limpieza mental.

Entró a un café, era una tarde otoñal con olor a invierno. Se sentó en una mesa frente a una ventana para ver pasar a la gente y calcular el día, mes y año de su muerte. Era su pasatiempo. Se quitó las gafas y el abrigo. Sujetó su cabello rojo y lo encadenó a una liga. Sacó una hoja en blanco y un lapicero negro. Lo dejó sobre la mesa y lo miró fijamente.
Se acercó a ella la mesera del café:
-¿Qué ordenará?
-Ideas.

Todo el tiempo en su mente sonaba To Ramona.

lunes, 23 de julio de 2012

DOS.

La desesperación que sentía lo había obligado a cortarse, de la mano derecha, el índice y el anular. El dolor físico era nada comparado con su desesperación.

No tenia fuerza para dejar su lugar. Estaba atrapado en esa gran casa y a la vez tan pequeña, y no lo llenaba. Es obvio que no estaba donde debía. Se quedaba horas mirando al otro lado de esa gran ventana de casi 2m. y sólo podía escuchar la risa de los muebles y esa ventana burlándose de él. "¿Haría la diferencia estar del otro lado?" ese pensamiento era lo único que lo acompañaba. Se quedaba inmóvil, como muerto. Y lo estaba.

Antes de perder sus dedos ya había perdido la razón. Y aún estando rodeado de mucho y mucha gente, nadie lo rescataba. Iban y venían, lo veían de reojo y continuaban con su rutina.

Es una escultura. Y un objeto no puede ser libre, un objeto está destinado a cumplir con un uso, una necesidad.

El sol comienza a dejar esta parte del mundo vacío de luz. O lleno de oscuridad. Los pensamientos cambian de turno, ahora el nocturno le pregunta: ¿Qué será al amanecer?

La vieja monotonía, la nueva monotonía. La vida.

jueves, 12 de julio de 2012

UNO.

¿Cómo es que no puedo pensar? Se preguntaba acostado en la cama. 
Apenas 16 años, Luis había logrado lo que creía imposible.

Había pasado largo tiempo vaciando su mente de tantos pensamientos... Ya no podía ser creativo. Sus historias parecían telenovelas, ya no eran de gran interés. No podía hablar ni pensar oraciones con significado sensato, ni podía expresar sentimientos. Ya ni siquiera podía recordar algunas palabras. 
Su cabeza era un vacío donde flotaban oraciones e información desordenada. Sujetos, verbos y predicados por aquí y por allá. Pensaba sólo superficialmente. 
No pensaba en lo que hablaba, parecía responder mecánicamente casi como un robot. Como si sus respuestas estuvieran pregrabadas.
Sus debrayes se hacía cada vez más frecuentes y naturales en él. Podía pasar de hablar de cartas a la historia de la ropa interior en cuestión de minutos. 
Para cualquiera, Luis era un desastre, para mi era especial.

No era el más guapo, vaya, ni siquiera era guapo, pero tenía algo que llamaba tu atención.

Lo conocí en la playa, estaba sentado, sus rodillas pegadas a su frente, solo. Me acerqué con cuidado, sin moverlo, sin hacer ruido, simplemente para observarlo sin que sintiera mi presencia. Parecía que para él no existía nada fuera de su cuerpo. Como si el único ser existente en el planeta fuera él. Nada más.

Pasé el resto del día a su lado. Al ocultarse el sol, alzó la cara, se paró, se sacudió la arena y se fue. Aún no existía yo en su pequeña cabeza. Lo miré con cuidado el resto de la semana y un día lo seguí a su casa. Antes de que él entrara me miró. Estaba sorprendida, su mirada estaba vacía, no tenía nada.
La mañana siguiente, a una hora acordada, llegué a su casa. Abrió, entramos a su cuarto. Sólo había ropa, una cama y un escritorio que debajo almacenaba libros. 
"No entiendo qué haces cerca" me dijo. Le contesté que simplemente me interesó saber si no había en su mente. "Es precisamente lo que intento, que no haya nada en mi mente".
Me contó y explicó su proyecto de vaciar su mente. El proceso abarcaba dejar sus sentimientos, emociones, ideas, y dejar sólo palabras esenciales para la comunicación. Aunque ese era el paso final: NO HABLAR.

"Los sentimientos fueron fáciles, pues eran nada en sí. Eran ideas prefabricadas de la sociedad. Las emociones, la mayoría habían desaparecido, y aún trabajo en eso, la desesperación. Las ideas... las ideas, ¿qué son las ideas? ¿es posible no idear? Si ponemos las ideas como una consecuencia para la explicación de acciones, hechos y necesidades, entonces es posible. Es posible deshacerte de ellas. Pues aún te queda el instinto. Y eso también desarrolla ideas".

Se notaba el avance de su trayecto. No podía expresarse bien, pero todo aumentó y empeoró con el tiempo. Luis se quedaba inmóvil en el suelo, en la cama, en el sillón... Poco a poco todo lo hacía por impulso, no pensaba lo que hacía.

La pregunté: ¿qué harás cuando lo hayas logrado? 
Contestó: Jamás lo lograré. Pero cuando haya llegado a un punto donde ya no pueda más, sabré quién soy. 

lunes, 5 de marzo de 2012

Crónicas de una ciega: Actividad.

Esta mujer caminaba por las calles que rodean el zócalo de la ciudad, frente a ella había un museo, "Museo del Arte" tenía por nombre, totalmente vacío. Al lado estaba la oficina de correos, pensó en enviar una carta, entró a comprar timbres, ya no son como los de antes pensó y se fue.
Unas cuadras más adelante, lo bello, el teatro. Ya sabrás, estaba vacío, totalmente descuidado, parece que no ha habido actividad en años quizá.

Ella quería trabajar en verano, ahora su proyecto era enaltecer al teatro; claro que no era una gran idea, ¿cómo podía una pequeña mujer hacer algo tan grande y complejo? Apenas había terminado la preparatoria...

miércoles, 29 de febrero de 2012

Ojos.

Y ahí frente a mi, al abrir los ojos, estarás tú. Parado frente a un café. Esperando...

Mis ojos solo podrán verte. Y te encontraran cada vez que te pierdas de ellos.

Te admiraré dedo por dedo, cabello por cabello. De arriba a abajo y de derecha a izquierda. Para no perderte en mi memoria.

Tocaré tu piel, mejilla con mejilla, entonces sabré que estas ahí a mi lado.
Y saldrá un suspiro.

Mi mente, alma y cuerpo se harán uno en ti. Todo ira desapareciendo paulatinamente.

La única sensación que reconozca serán aquellas "mariposas" que revolotean en todo mi cuerpo y me provocan esa "piel de gallina".

Todo será desconocido.
Todo serás tú.
Todo seré yo en ti.
Todo será eterno.
Y no hay más.





martes, 28 de febrero de 2012

Crónicas de una ciega: Día dos.

Un par de zapatos rosa y una gabardina larga es su única vestimenta. No hay nada más debajo. Cabello corto, suelto, pelirrojo. Silueta esbelta. Pequeños senos. Delgadas piernas.

Camina por la calle, pasa un Audi y le grita "preciosa". La mayoría no sabe la historia que oculta debajo.
En la siguiente calle hay una parada de autobús frente a un hospital, nadie hay, solo un hombre. Un joven de cabello oscuro, rizado, delgado, en su mano derecha "Desire" y en su mano izquierda una tarjeta. Usa un suéter a rayas, beige, unos jeans azules y sandalias. Él la ve.

Mientras mas se acerca ella, el corazón de él se detiene poco a poco. Comienza a desvanecerse, no siente la piernas. Ella llega a tiempo y lo sostiene en sus brazos. Sus ultimas palabras: "Te esperé toda la vida".

Lee la tarjeta.

Crónicas de una ciega: Día uno.

Ella se levanta, con la flojera suficiente para no haber hecho la cama. Se sienta, cierra los ojos. Pasan al menos 10 min. hasta que comienza a dormitar y decide vestirse. No se baña porque lo ha hecho ya la noche anterior. Toma una playera, anaranjada, unos jeans, tenis y sudadera. Se digna a ir al baño, lava su cara, el agua está fría. Cierra la llave. Toma una toalla rosa, un poco húmeda. La huele y piensa que es hora de lavarla, la echa en la lavadora y se va a la cocina. Desayuna lo que hay en la mesa, huevo, salchichas, pan. Y un gran licuado de fresa. Todo está listo. Ha de vivir su ultimo día.

Lenguaje

Es que hay veces en que se me van las palabras. Y ya no escribo. No puedo. Y eso está bien. Tanto como está mal.
Conceptos por todas partes. Palabras, frases con doble sentido, monosílabos. Y hay de todo. Ideales y realidad.
Hay azul tanto como rojo carmesí. Y una gran variedad de comida, olores, colores. Y en esencia lo uso solo para comunicarme contigo y entender mejor.

Pero entonces... Se recrea mi alma en cada palabra.

martes, 21 de febrero de 2012